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Neuromoduladores/Bótox

Su utilización en grado médico maxilofacial

Tenía duda de si en el lunes de bellesa (que como bien sabéis puede ser un miércoles) hablaría de los protectores o el microneedling pero he decidido hablar de los neuromoduladores o el bótox como se llama normalmente.

Es una toxina que debe de ser pinchada por una mano experta. Todo el mundo sabéis ya que tiene poder estético: al disminuir (en el grado que el médico considere) el movimiento de los músculos elegidos, las arrugas producidas por su movimiento se “borran”. Esas cicatrices en el tiempo de reposo que dura, mejoran. Mejoría inmediatamente y a la larga. Pero aquí vengo hablar la utilización en grado médico maxilofacial.

Hablo por mi. Tengo intensidad hasta para dormir que se manifiesta en bruxismo, férula y rotura de todo. Dolores varios: cara, cervicales, cabeza, oídos… Comencé con la mejor férula, de la Clínica Caxal. Fisioterapia, Jose Ángel Remacha. Y finalmente botox. Terapia interdisciplinar.

Pues bien, está toxina que comenzó siendo un remedio médico y vieron que como efecto secundario eliminaba arrugas y marcas de expresión, es capaz de paliar durante un tiempo un montón de dolencias que son un tostón.

Y aquí estoy, yo que era anti-botox porque tenía prejuicios por lo mal pinchado que estaba (esas caras de mala… esas caras inexpresivas…) pues bien, he aprendido y he visto un montón de casos en los que, además de mejorarte el confort de vida, mejora el aspecto y no lo nota ni el tato.

Chicos, ya puestos, un pinchacico más en la frente y en las paticas de gallo y dispuesta ya a parecer una agradable persona. Hoy ha sido en masetero.

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